sábado, 23 de enero de 2016

Capítulo 54 - ¡Ni que fuera verdad!

¿Que tal el finde? Espero que bien y que hayan estado leyendo (y comentando porfis) la nove. Aquí va el último capítulo de la semana. Mil besos.




CAPÍTULO 54
Terminamos el fin de semana de nuestras vacaciones con la familia de Peter y nos volvimos a Madrid juntos los dos solos porque Sonia y Julia se quedaban por unos días más.
Pocos días después de volver, celebré una fiesta en casa por mi cumpleaños. Los treinta llegaron a mi vida para quedarse conmigo durante todo un año. El día después de la fiesta Peter me organizó una cena para los dos en casa y me regaló un collar con una bailarina de plata.
- Cierra los ojos – me dijo después de llevarme a mi cuarto y sentarme en mi cama.
- Los streptess son para disfrutarlos eh, y con los ojos cerrados no voy a poder – dije bromeando.
- Ya puedes abrir los ojos – me dijo y al abrirlos lo vi de rodillas ante mí y sin camisa, con un plástico que le cubría el hombro.
– No puede ser – le dije sorprendida.
- Sí lo es – me respondió él – compruébalo por ti misma. - Se acercó más a mí y fui descubriendo el plástico hasta dejar libre el tatuaje. – Es el nudo celta del amor y la familia.
- Es hermoso.
- La verdad nunca te pregunté si sabías irlandés.
- Allí lo habla poca gente ya, sobre todo los mayores… y mis abuelos me enseñaron algo.
- Entonces fíjate en lo que pone debajo – se giró para quedar completamente de espaldas a mí y poder ver el tatuaje completo y de frente. Me fijé en la inscripción, y era cierto, era irlandés.
- Te amo – leí.
- Yo también – respondió riéndose – Este tatuaje significa mucho para mí, pero también quería que significara para ti. No estaba bien ponerme tu nombre.
- No por favor – le dije riendo - Pero un tatuaje es algo muy serio, para toda la vida.
- Como lo nuestro – me respondió, se sentó en la cama y me sentó en su regazo – te amo y ahora no solo te lo voy a decir todos los días sino que sabes que lo llevo escrito en mi piel, al igual que llevo escrito y guardado en mi piel cada parte de tu cuerpo que besé, acaricié... Así cómo mi piel recuerda cada mimo que tú me has estado dando durante todo este tiempo.
- No puedes ser tan… espectacular – dije quedándome sin palabras.
- Solo sé que soy todo tuyo – me dijo y sin más lo besé.
Los días fueron pasando y llegó un nuevo mes. Se iba acercando la fecha de la boda de Irene. Sonia era quien me acompañaba a buscarme un vestido.
- ¿Te gusta este? – le pregunto saliendo del probador.
- Es bonito pero no te queda bien – dice ella totalmente sincera – perdona mi honestidad pero últimamente se me va la lengua más que nunca.
- No hace falta que lo jures – digo riendo – me cambio y vamos a seguir buscando… o si quieres descansar me avisas.
- No, no seguimos buscando. Porque te recuerdo que la menda – dice señalándose – tiene también que buscar algo donde yo y el tonel que tengo por barriga, entremos.
Entro en el probador riéndome y me quito el traje para cambiarme y ponerme mi ropa. Salgo y agarrada del brazo de Sonia nos encaminamos a la salida. Pero ella se para de pronto.
- Lali, ¿tienes prisa? ¿Algo para hacer esta tarde? – me pregunta.
- No… bueno, ir a la academia a dejarles uno papeles a Nacho pero nada urgente.
- Mejor, porque tenemos nuevo destino: el hospital.
Y ahí empecé a comprender por qué se había parado. Me fijo en los pantalones y veo como están mojados. Rápidamente –es una forma de decir porque ella mucho no podía correr, sobre todo porque le daban leves contracciones y se tenía que parar- llegamos al parking y la ayudé a subir al coche.
- Hay que llamar a Julia y a Peter – me dije a mi misma en voz alta mientras ella intentaba ponerse el cinturón. Saco el móvil y llamo a Julia primero, pero comunica – Julia soy Lali.
- Julia vete ya para el hospital, porque las gemelas vienen con ganas de nacer como que ya – dice Sonia entre respiraciones y dolores. – como no aparezcas te mato – claudica antes de que suene la señal.
- Peter – digo alto y se marca en el móvil el número de él mientras me pongo el cinturón y arranco el coche.
- Hola chispas, oye no me has mandado ni una mísera foto para que opine de los trajes que te hayas estado probando. Que mala con tu novio – dice él frustrado.
- Peter escúchame. Sé que estás trabajando pero vas a tener que pedir permiso para salir. Voy con Sonia para el hospital, ha roto aguas en una de las tiendas del centro comercial.
- ¿Cómo? Sonia – dice sabiendo perfectamente que está en altavoz – Tranquila gordita, que voy para allá. Respira o grita o… no sé, lo que sea que tengas ganas de hacer pero tranquila que va a salir todo estupendamente bien.
- Peter – dijo ella algo alterada – llama a Julia. Nosotras lo hemos intentado, pero ha saltado el buzón de voz.
- De camino la llamo. Tú tranquila. Os veo ahora, tened cuidado. Os quiero.
Colgó y me centré en conducir y llegar lo más rápida posible al hospital mientras Sonia se controlaba bastante bien… al menos, a mi parecer.


4 comentarios:

Arii dijo...

Que bieeen, espero que salga todo bien!!

Chari dijo...

Es un momento muy especial ,todos se ponen en marcha d una manera muy emocional.
Es maravilloso tener a las personas k t quieren junto a ti ,en esos momentos.

amaia marroquin omagogeascoa dijo...

Que lindooo he leído todo ya me he puesto al dia no me puede gustar más tu nove por favor escribe mas capitulos un beso inma!!

@casiamaia

Alejandra Torrejón dijo...

Un poco tarde pero ya me he puesto al día en la historia, me encanta que sean dos niñas lo que espera,me diverti mucho con toda la familia reunida y estoy muy contenta de que todo vaya tan bien y esten todos juntos en estos momentos tan especiales

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