viernes, 15 de enero de 2016

Capítulos 47 y 48- ¡Ni que fuera verdad!

Hola!!! Perdón por la hora, pero ha habido un fallo técnico. Hoy tenía el día muy ajetreado y decidçi dejarlo programado pero algo salió al y no se publicó.

Gracias como siempre por estar del otro lado y animaros a comentar. AH! Chari, no está muy soberbia la madre de Lali, es que lo es... últimamente he llegado a la conclusión que al igual que te dan un carné cuando estás capacitado para conducir deberían de hacerse cursos y exámenes para que la gente pueda ser padre... yo lo de traer a niños al mundo por el hecho de decir "soy madre/padre" no lo llevo bien, porque después ni los crían ni los educan como las criaturas se merecen. 

Después de mi cara indignada por la educación en esta sociedad, os dejo doble capítulo por la tardanza en publicar. =)





CAPÍTULO 47

- ¿Qué pasa hija? ¿Qué no me habéis dicho?

- Tantas cosas… Sonia, la amiga que venía conmigo en el coche es más que una amiga.

- No te estoy entendiendo Mariana – me responde… cuando me dice por mi nombre me pone nerviosa.

- Vamos a ver. Primero, sé que esto va en contra de todos tus ideales de familia perfecta pero para prueba de que la familia perfecta no existe estamos nosotros, no por tener un padre y una madre todo va sobre ruedas.

- Lali…

- Lali nada mamá. Papá me ha contado todo, absolutamente todo, desde tu infidelidad hasta su enfermedad. No soy quien para recriminarte la infidelidad porque es algo vuestro… pero te lo dije una vez y te lo vuelvo a repetir: no te voy a perdonar que me empujaras a tener un noviazgo con el hijo de tu amante. Es una falta de respeto hacia papá que dudo que pueda olvidar alguna vez.

- Como has dicho es algo que solo nos concierne a tu padre y a mí como pareja – me responde, a orgullosa y perfecta no hay quien le gane.

- Pero bueno… la cuestión no es esa. Como te decía Sonia es una persona muy importante en mi vida. Es la madre de los hijos de Peter.

- ¿Peter tiene hijos? No puede creer que me hayas ocultado que estás con un hombre casado.

- No empieces con tus paranoias mama. Aun no los tiene, porque Sonia está embarazada, le falta para tener a los bebés pero aun no los tiene. Están esperando gemelos.

- La cosa es peor, la ha dejado embarazada y tiene el descaro de no casarse con ella.

- Ay mamá no tengo ganas de discutir contigo. Y antes de que me vuelvas a interrumpir, mejor voy directa al grano: Peter no se va a casar con Sonia, porque ella está por casarse con Julia su novia, Peter ha sido su donante y los cuatro juntos con los bebés que vienen en camino vamos a formar una familia. – digo sin más.

- Muy bien chiquita – me dice mi padre sonriendo – estoy orgulloso de ti.

- ¿Orgulloso? ¿Orgulloso dices? Pero esto es una locura… hasta preferiría que tu novio fuera un hombre casado y tú fueras su amante.

- Claro, para seguir tu ejemplo – ella orgullosa, yo sarcástica.

- Mariana, ¿sabes el escándalo que va a suponer esto cuando llegue a oídos de la prensa? Vamos a ser la comidilla de toda Irlanda.

- Me da lo mismo mamá – digo intentándome incorporarme un poco. Me siento indefensa en esta cama.

- Lali hija, tranquila.

- ¿Y tú sabías todo esto Martín? ¿Y no me has dicho nada? – le recrimina a mi padre.

- No me correspondía decirte nada. Lali es lo suficientemente adulta e independiente como para hacer lo que le plazca con su vida. – le contesta mi padre.

- ¡Todo esto es tu culpa! – le grita mi madre – siempre la has apoyado en sus locuras, siempre en contra de mi opinión los dos, por eso hoy tu hija tiene la vida que tiene.

- Tengo la vida que quiero – me defiendo intentando no gritar, me está empezando a doler la cabeza.

- ¡No voy a permitir esto Mariana! – ahora me grita mamá.

- ¡No te estoy pidiendo permiso mamá! – ahora sí grito, si de chillar se trata no me gana nadie.

El dolor de cabeza aumenta, es como un pinchazo en la frente y me llevo las manos en la cabeza. Para colmo, la puerta se abre y entra Sonia.

- ¿Pero qué son esos gritos? – Pregunta y me ve con las manos en la cabeza – Lali ¿qué te pasa?

Intento responderle, pero de pronto dejo de escucharlos y veo borroso hasta que se vuelve todo negro.

- Lali corazón – escucho cuando vuelvo a recobrar la conciencia y abro los ojos poco a poco – menos mal que estás bien.

- Estoy bien Sonia, gracias.

- Te has desmayado. El médico dice que ha sido por un pico de tensión.

-  Con mi madre cerca, como para no tener la tensión alta… ¿dónde están? – le pregunto por mis padres.

- Mira cariño no te enfades conmigo, pero le he dicho unas cuantas verdades a tu madre.- me asombro y creo que me he puesto pálida – cuando te has desmayado han venido los médicos, y han dicho que había sido por alguna situación de estrés y obviamente tu padre le ha recriminado la discusión que estabais teniendo. Me ha preguntado si yo era Sonia, y le he dicho que sí, y como la estaba viendo venir, le he dicho que no es nadie para juzgarme ni a mí ni a nuestra familia, y que más vale que lo vaya aceptando porque dentro de nada va a ser abuela. Creo que al escuchar la palabra abuela casi le da un jamacuco.

- ¿Está bien? – pregunto preocupada. Será cómo sea pero es mi madre.

- Si hija sí, está bien. Se ha puesto un poquito pálida y le ha entrado un poco de calor tanta que se ha abanicado con lo primero que ha pillado. Tu padre se la ha llevado del cuarto después de eso. Creo que se han ido – me cuenta ella.

- Lo siento, siento que hayas pasado por esto.

- No digas tonterías. Tenía ganas de conocer a tu madre. ¿Estás mejor?

- Sí, me puedes dar agua, por favor – le pido y ella busca el vasito para llenarlo.

Estamos un rato charlando y contándome lo que le ha dicho el médico, me dice que se queda conmigo hasta que venga Peter. No le ha contado nada de lo que me ha pasado. Ha tenido que venir a una revisión por lo del accidente y a curarse un pequeño corte que tiene en el brazo.

Por la tarde también vienen a visitarme mis primos, Nacho, Euge, los chicos de la academia y Julia. Peter me llama para preguntar como estoy. Le digo que bien y dice que tiene que trabajar en el bar, y que no puede cambiarlo. Lleva tres días fuera y tiene que ir. Le digo que no se preocupe que tengo continuamente compañía. Charlo con él y me dice que vendrá por la noche.

- Buenas noches gorditas – dice Peter entrando – no sabía que aun estabas aquí Sonia.

- Vine a una revisión que me habían programado para hoy y ya me he quedado a hacerle compañía a mi… ¿Qué vendría siendo Lali mío? Tengo que pensar un nombre, aunque me lo invente – reflexiona en voz alta y los tres reímos.

- ¿Cómo estás amor? – me pregunta y me besa… creo que sabe lo que me ha pasado.

- Bien, cansada de estar aquí. Me quiero ir ya – me quejo cual niña de tres años.

- Me he cruzado al médico – me lo dice mirándome a los ojos, y levantando una ceja. Eso solo lo hace cuando quiere ser sarcástico – y me ha dicho que te dará el alta mañana – sabe que sé que lo sabe – siempre y cuando no vuelvas a tener otra subida de tensión como la de esta tarde.

- Son unos chivatos en este hospital – me vuelvo a quejar.

No tengo ganas de contarle todo lo que ha pasado, así que Sonia lo hace por mí. Las caras que pone Peter pasan de enfado a indignación pasando por tristeza y sorpresa.

- Julia está abajo con el coche, me voy ya – Sonia se despide de nosotros y se va. Promete ir a casa a visitarme.

- ¿Cómo estás? – me pregunta Peter besándome la mano y acariciándome la cara.

- Me duele un poco el tobillo, pero bien. El hombro apenas me duele y las costillas cada vez menos.

- No me refiero a cómo estás de los golpes gorda, me refiero a cómo estás con lo de tu madre.

- Cansada Peter. Harta de tenerla todo el tiempo en contra. Nunca me ha podido apoyar en las decisiones que he tomado, nunca que vaya en contra de su opinión.

- Pero no vas a dejar que ahora te controle ¿o sí?

- No por supuesto que no. Pero echo de menos que me felicite por algo que me pase. Que se alegre por mí, porque haga con mi vida lo que quiera y consiga lo que me proponga.

- Yo creo que en el fondo, se alegra por ti. Se alegra porque hagas con tu vida lo que quiere. Quizás el coraje que tenga es que ella no ha podido hacer con la suya lo que ha querido.

- No te entiendo. Mis abuelos nunca le han impuesto nada.

- No. Pero tu madre es muy… de pensar en el qué dirán los demás. Y no creo que sea así ahora.

- Pues no, es así desde que tengo uso de razón.

- A eso me refiero. Quizás ella no haya podido llevar la vida que realmente haya querido y le da coraje que tú tengas el valor de hacerlo con la tuya.

- ¿Sabes qué? Que no tengo más ganas de pensar en ella.

- Como quieras – me contesta y me besa – ahí te traigo ropa para mañana. Volvemos a casa.

- ¿Volvemos? – le pregunto sonriendo.

- Por supuesto, ni pienses que vas a estar sola. Sé que no vas a querer venirte a mi casa porque estás más cómoda en la tuya. Pero hasta que te recuperes, me vas a tener a tu lado todos los días, cada segundo del día… bueno, cada segundo del día que no tenga que trabajar. Pero no te preocupes que me voy a encargar que no estés sola mientras no estoy contigo.

Me emociona que se ocupe tanto de mí y por buscar mi bienestar. Lo beso, necesito demostrarle que es lo mejor que me ha pasado en la vida y se lo hago saber con mis labios y mi lengua buscando su boca.

 CAPÍTULO 48

Un mes después…

- Lali – me dice mi fisioterapeuta – hoy es el último día ya.

- Sí lo sé – digo recogiendo mi bolso.

- Eso no significa que puedas hacer lo que te dé la gana – me recuerda Silvia… en un mes me ha conocido bastante.

- Sí lo sé. Voy a tener cuidado de verdad.

- Recuerda que cualquier movimiento en falso…

- Silvia tranquila. Bailar es mi vida, y no me voy arriesgar a perder eso por no saber esperar.

- Me alegro que seas consciente de lo que te juegas – me dice – anda dame un abrazo, y espero verte pronto pero no aquí.

- Gracias por todo – digo abrazándola.

Me despido de ella, y me dirijo a la consulta de mi doctor, tengo también la última revisión de las costillas y decidir si tengo que seguir con el tratamiento de antinflamatorios o no.
Llego a la consulta y me siento a esperar a que me llamen. Escucho que mi móvil suena y lo busco en el bolso. Es un whatsapp  de Euge diciéndome que viene para la planta en la que estoy, que acaba de salir del ginecólogo.

- Hola caracola – me saluda con una sonrisa - Nacho me va a matar cuando sepa que te enseño esto antes a ti que a él – me da un sobre – ábrelo.

Abro el sobre y es una ecografía. Nacho tuvo que salir de viaje porque su hermana que vive en Barcelona había tenido un pequeño accidente en el trabajo y estaba hospitalizada, aunque no era nada grave.

- Se ve perfecto – le digo asombrada cuando saco la eco – es impresionante.

- Sí, vas a ser la madrina de Manuela – me dice sonriendo y la abrazo – estoy muerta de nervios.

- Vas a ser una gran madre. ¿Por qué no has llamado a Nacho ya?

- Lo he hecho, pero me da apagado o fuera de cobertura… así que se aguante, yo le tenía que contar esto a alguien – me dice sonriendo – seguramente esté en el hospital con Lola, así que además de llamarlo le mande una foto de la eco. Cuando tenga cobertura le llegará – dice sonriendo – cariño – se acaricia la barriga – perdón desde ya por todas las escenas de celos que te vaya a hacer tu padre desde que nazcas.

Ambas reímos y se abre la puerta, sale la enfermera y me dice mi nombre. Nos levantamos y entramos. Saludamos a la enfermera y a mi doctor, y me tumbo en la camilla para la revisión. Después de reconocerme, nos sentamos y saca la última radiografía que me he hecho hace un par de días.

- Estás perfecta Lali. Del hombro te recuperaste rápidamente, y las costillas han respondido muy bien al tratamiento así que se acabaron ya las pastillas que tan poco te gustan – dice y sonríe.- Cuídate y por favor, al más mínimo dolor te vas a tu doctor de cabecera.

Le doy las gracias por la atención recibida y salgo con Euge del hospital. Es casi la hora de comer así que buscamos una terraza para comer. Octubre ha llegado con el otoño a Madrid, pero parece que no se ha ido el verano… y según dicen, queda un rato para que se deje caer por aquí.

- Ahora vamos a ir a comprarle un conjuntito a Manuela eh – le digo al Euge después de encargar la comida al camarero.

- Amiga, lo que quieras menos ropa…. La tengo vestida para el primer año mínimo – dice y nos reímos – no sabes la de cosas que le han comprado mi hermano, la de Nacho, mis padres, mis suegros… y eso que aún no sabían que es niña. Ahora… voy a tener que mudarme de casa si siguen así.

- Ok, ropa nada. Entonces le regalo lo que yo quiera – le digo y asiente – vamos a ir a por la cuna de Manuela.

Terminamos de comer y nos dirigimos a varias tiendas de muebles en busca de la cuna de mi ahijada. Eugenia no para e decirme que no tengo por qué comprársela y yo no paro de mandarla a callar.

- Ay pero que preciosidad – digo cuando veo un cuarto completo – Mira chinita – la llamo porque está por otro lado de la tienda.

El cuarto completo lo compone armario, cuna (que se convierte en cama) y una cómoda.

- Precioso pero no vas a comprarlo.

- Vamos a ver, tienes dos opciones. O lo compro ya y nos lo llevamos o vengo mañana y lo compro yo sola.

- Lali es un dineral.

- Pero lo tengo así que puedo permitirme gastarme mi dinero en lo que yo quiera – me defiendo - ¿te gusta?

- Claro que sí, me encanta…

- No hay más que hablar – le digo y me giro buscando a alguien de la tienda – perdona – llamo al hombre – nos gustaría comprar este dormitorio.

La cara de Eugenia es una mezcla de felicidad por tener algo que le gusta y de culpabilidad porque yo se lo regale. El hombre llama a otro más jovencito y este nos atiende. Nos toma los datos, hago un primer pago y me informan que el segundo lo tendremos que hacer en mano cuando lleven el dormitorio a casa. Salimos de la tienda y nos vamos a dar un paseo, compramos algunas cositas para decorar y nos volvemos a casa poco más de media tarde.

- Tengo que preparar la maleta – le digo a Euge mientras abro la puerta – es un fin de semana lo que voy y es nada y menos, pero tengo que prepararla aun.

- Ahora te ayudo si quieres. Total, Nacho no está y me aburro sola en casa.

Entramos y veo a Peter salir del dormitorio.

- Me tenías preocupado – me dice mientras viene hacia a mí y me quita las bolsas que llevo en las manos - ¿dónde tienes el móvil? Y me refiero a las dos porque os he llamado a las dos.

- Se me ha apagado, porque no tengo batería – le digo sacándolo del bolso – en el cajón de la mesita está el cargador ponlo a cargar porfi Euge – se lo doy a mi amiga. Me acerco a Peter - ¿me das un beso al menos?

- En serio estaba preocupado. – me dice y no lo dejo seguir lo beso yo.

- Yo te he echado de menos – le digo y lo vuelvo a besar.

- Yo también, pero estaba preocupado La. ¿Qué te ha dicho el médico? – me pregunta y me abraza por la cintura y yo aprovecho a pasar mis manos alrededor de su cuello.

- Que estoy bien, que se acabaron las pastillas.

- Y que no te vuelvas loca, que aún no puede bailar ni forzar el pie. – añade Euge.

- Chivata – la acuso y ella me saca la lengua. Peter se ríe por nuestro comportamiento - ¿cómo que estás aquí? Hoy tenías que trabajar en la agencia ¿no?

- Sí, pero el cliente llamó para cancelar, no me dijeron mucho más. ¿Y todo esto? – pregunta viendo las bolsas.

- Cositas para – Euge busca la eco en el bolso y se la enseña a Peter – Manuela.

- ¿Es una niña? Felicidades rubia – me suelta a mí para abrazar a mi… nuestra amiga – muchas felicidades. Eso sí chiquitilla, no vas a ir sola a ninguna parte – dice acariciándole la barriga - ¿Qué ha dicho Nacho?

- Pues si tú no me has localizado… - busca su móvil y lo saca – él tampoco – me enseña el móvil y lo tiene en la pantalla de introducir pin – se habrá reiniciado.

Introduce el número y enseguida comienzan a llegarles mensajes de llamadas perdidas y whatsapp. Sin entretenerse llama a Nacho poniendo el móvil en manos libres.

- Mi amor, es hermosa. Manuela va a ser hermosa – dice él nada más atender el móvil.

- Obvio va a parecerse a la genialidad que tiene por madre – contesta ella riéndose.

- Y con tu ego también – añade Peter y ahora es ella quien le saca la lengua – felicidades amigo.

- Gracias Peter, cuídamelas que llego mañana.

- Descuida que lo haré – contesta mi novio.

- Felicidades Nacho – le digo yo.

- Gracias Lalita.

- Gordito, como está mi cuñadita.

- Bien, la operación ha salido bien. La doctora ya le ha dado el tratamiento a seguir para las quemaduras. Mi madre se va a quedar con ella unos días más aquí, pero Lola dice que me vuelva allí contigo que ella está bien que me necesitas más que ella.

- Nacho, yo estoy bien de verdad, si quieres volverte con tu madre a mi no me importa, cielo.

- Lo sé preciosa … - le hago señas a Peter para que los dejemos hablando a solas y nos metemos en mi cuarto.

Entramos en mi habitación y ve en mi cama la maleta abierta pero sin nada hecho.

- Sé que solo son cuatro días, pero conociéndote ¿por qué no has hecho ya la maleta?

- Porque no tenía ganas – le respondo – y sigo sin tenerla. Me puedo ir sin nada y vestirme con ropa de mi prima Carla – añado y él sonríe para después besarme. – Odio hacer maletas.

- ¡A mí me encanta! ¿No te lo había dicho nunca? – bromea él.

- Que simpático.

- Gordita tampoco es tan difícil. Metes dos conjuntos por días, uno para ponerte y otro de repuesto por si te manchas o algo así. Meter algo más formal por si sales con tus primos y el bikini; neceser y listo.

- Que novio más organizado tengo.

- No me ha quedado de otra, con la de veces que tengo que viajar… - dice, abre la maleta y abre mi armario – mira, este vestido que te queda espectacular por si sales a cenar a algún sitio. Y estos dos también. – me mira, asiento y lo guarda.

- Nunca he entendido por qué tienes tan buen gusto para la ropa.

- Es lo que tiene ser el único hombre de mis hermanas. Venga anda, elige los conjuntos y los guardamos – así hago, cojo un par de conjuntos por días y lo guardo – ropa interior – la busco y se la doy – zapatos – cojo chanclas de playa, sandalia para todos los días y unos zapatos de tacón – ya solo te queda el neceser.

- Tengo un problema – le digo y me mira sin entender – Me falta hueco – continuo y con sus ojos me pregunta para qué – no tengo espacio para meterte a ti y llevarte conmigo.

Sonríe, se acerca y me abraza hasta cogerme en brazos. Llevo un mes sin estar así con él, así de cerca. Por miedo a lastimarme no hemos hecho nada en todo este tiempo. Nos besamos apasionadamente, cuando la puerta se abre.

- Upps – dice Eugenia y se tapa los ojos. Nos reímos y Peter me baja – Perdón chicos, se me olvidaba que están necesitados.

- Euge – le tiro una camiseta para que se calle.

- Anda, dar rienda suelta a vuestra pasión, me voy a casa de mi madre. Después me paso por las cosas que hemos comprado Lali. – Se va a ir pero vuelve – o mejor mañana, para no volver a interrumpir – nos tira besos con la mano – os quiero, Pedrín, acuérdate que mi amiga no puede hacer esfuerzos así que nada de juegos – le dice. Euge es así, dice lo primero que se le ocurre. La miro que se me van a salir los ojos de la cara.

- Tranquila, que la voy a tratar como a una princesa – le contesta él, porque Peter tampoco se queda atrás. Amo la relación tan linda que tienen mi novio y mi amiga.

- Os quiero, besitos.

Sale de la habitación y cuando se escucha la puerta de casa abrirse y cerrarse, Peter cierra la maleta, la pone en el suelo.

- ¿Dónde estábamos? – me pregunta, y estiro los brazos en su cuello para que me coja en brazos – te extrañaba hermosa.

- Yo más – lo beso, me besa, nos besamos y caemos en la cama – menos mal que van a ser solo unos días sin verte. Prométeme que si te da tiempo vas a venirte a Málaga a buscarme.

- Te lo prometo chispita. Ahora déjame tratarte como una princesa… si quieres seguir teniendo novio y no quieres que tu amiga me mate por lastimarte – bromea y me río.
Me acerco a su cara, paso mi lengua por su labio inferior y luego lo muerdo para terminar besándolo. No tardamos en hacer el amor, la primera vez de la tarde para despedirnos.


4 comentarios:

Chari dijo...

Y nadie sabe sabiendo ser padres ,se va aprendiendo...unos más k otros .Todo está en la actitud k pongas ,xk fallos cometemos los padres ,y los hijos .no x sermás adultos sabemos todo ,sino k la misma vida t va enseñando.Ese temor a no ser buenos padres ,en mi caso madre ,también lo pensé.Y os cuento k con 18 , fui mejor madre k con 28....o es sentí yo,xk eran diferentes en carácter y forma d ser ..y así siguen siendo ,y a los dos les dimos la misma educación y valores.Pedro es más sensato ,y Dani es una explosión,sin embargo los dos comparten un gran corazón.
Me encanta como la cuidan y protegen todos ,al igual k lo hace Lali con ellos.

Arii dijo...

Quiero que la sorprenda llegando a málaga!! Me encanta, una lástima la forma de ser de la mamá de lali

Alejandra Torrejón dijo...

Ahhh al fin pude comentar lo dicho nena me encanta la historia y eres una pedazo de escritora.
Nadie nace sabiendo ser madre, se aprende o se intenta hacer lo mejor pero si que la gente que no esta capacitada no deberia tener esa enorme suerte a veces cuando haya tanta gente que serían tan buenos padres pero como dijo alguien MUY SABIA para mi para quien nada quiere todo sobra

Laura dijo...

Hola Imma, no me deje comentar en el utiml capitulo y no se porque... Me hace mucha ilusión que hayas vuelto la verdad es que echaba de menos esta novela, pero no nso vuelvas a dejar por tanto tiempo por favor. Que ayer al ver qie habias publicado me puse a leer como una loca y me dieron la 1 de la madrugada jajajaja
Bueno te he agregado también en wattpad asi que te ire leyendo por donde pueda.
Me encanta como escribes no dejes de hacerlo nunca 😘

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