martes, 12 de enero de 2016

Capítulo 43 y 44 - ¡Ni que fuera verdad!


¡Buenas noches! Cómo es tarde, aquí al menos, os dejo dos capítulos como recompensa por la espera. Gracias porque sigue habiendo gente del otro lado que sigue leyendo. Estoy publicando la novela también en wattpad por si queréis leerla desde ahí porque os sea más fácil, voy a seguir publicando en ambas partes.

Gracias nuevamente y disfrutar de ambos capítulos.





CAPÍTULO 43
- No lo sé Lali – responde mi padre afligido.

- ¿Pero ha vuelto a tener algo con el padre de Óscar? – pregunto dolida.

- No, o al menos, no que yo sepa. Pero no puedo estar con tu madre mientras siga con su actitud egoísta de hacer siempre lo que ella quiere. Cuando se enteró que tenías pareja, tuvimos también una discusión porque se empeñó en que fuera quien fuera el chico con el que estuvieras, no te convenía y estaba dispuesta hacer cualquier cosa para separarte. Le advertí que si lo hacía, no solo te perdería a ti sino también que me perdería a mí y parece que la advertencia nos dio tregua, al menos mientras estuviste allí. Conseguí mantenerla alejada de Óscar y sus ideas absurdas y obsesivas contigo, pero ya viste que no me funcionó porque recibió el informe de ese tipo…

- No me lo puedo creer papá, lo siento mucho de verdad. No me imaginaba que llegara a tanto todo esto.

- Lo sé, y siento habértelo ocultado pero tenías derecho a saber la verdad Lali. No quiero que te enfades con tu madre, lo que pase entre ella y yo, como pareja solo nos afecta a nosotros. Es tu madre y eso no debes olvidarlo nunca.

- Creo que sí que me afecta papá, pero en temas de vuestra pareja no me voy a meter. Lo que sí tengo derecho a estar muy enfadada es por esa manía de mantenerme controlada. ¿No se da cuenta que cada vez que lo intenta me aleja más?

- Tiene miedo hija. Miedo a quedarse sola. Tu madre siempre fue muy aprensiva y necesita a alguien junto a ella. Por eso también le he pedido tiempo, porque yo sé que la quiero con toda mi alma, pero necesito que ella se dé cuenta si está conmigo por miedo a quedarse sola o porque de verdad me quiere.

Comemos en aquel bar y seguimos hablando de todo ese tema. También mi padre se encarga de amenizar la situación con chistes y contando las locuras que mis tíos y mis abuelos hacen en casa. Yo intento sonreír, pero sigo pensando en todo lo que me ha contado. En un momento, recibo un whatsapp de Peter preguntándome donde estamos, le mando la dirección y le pido que se venga. Llega a la media hora.

- Buenas tardes Martín – lo saluda primero a mi padre con un apretón de manos – hola preciosa – me dice para luego darme un beso en la boca - ¿todo bien? – me pregunta mientras mi padre charla con el camarero.

- Después te cuento – le digo resignada.

- ¿Un café Peter? – pregunta mi padre.

- Café solo, por favor.

- Yo no quiero nada más, estoy hasta arriba – respondo.

- ¿Ni un dulce hija? – me pregunta mi padre.

- Creo que he comido hoy más contigo que en todo el verano papá – bromeo – de verdad que no puedo más, si como o bebo algo más, exploto.

- Exagerada – dice mi padre – pues tráiganos un café solo y un café con hielo. – pide mi padre.

Seguimos charlando, aunque mejor dicho, charlan ellos… creo que aún estoy asimilando la locura del matrimonio de mis padres. Les sirven los cafés y siguen con la conversación, hasta que mi padre se da cuenta de la hora. Vamos a recoger su maleta al hotel, nos despedimos de los empleados y les pide que le tengan reservada la habitación para dentro de un par de días, que regresará. En el coche de Peter, llegamos al aeropuerto y esperamos a que mi padre embarque.

- Cuídala muchacho – le pide mi padre y no puedo evitar sonreír cuando se abrazan – te quiero hija – se despide de mí con otro abrazo.

- Yo también papá. Y cuídate por favor – le pido preocupada después de todo lo que me ha contado.

- Eso dalo por hecho, aunque sea solo por el placer de compartir mi vida con los nietos que me vas a dar – me dice, me guiña un ojo y se va.

Me giro, buscando a Peter y está atónito mirándome.

- ¿Estás embarazada? – me pregunta directamente.

- No – respondo riendo - ¿por qué?

- Por lo que ha dicho tu padre, lo ha dicho con tanta certeza que … me ha dado que pensar.

- Pues no, no estoy embarazada.

- ¿Qué pasa gorda? ¿Dónde está mi chispitas? – me dice abrazándome y me salen las lágrimas sin controlarlas.

- ¿Me llevas a casa por favor? – le pido aferrándome a él, y sin preguntar más, nos montamos en el coche.

El camino es largo, pero no hace preguntas. Respeta mi silencio y me acompaña besándome la mano, entrelazando sus dedos con los míos, poniendo su mano en mi muslo, acariciándome… me hace sentir que está junto a mí sin necesidad de palabras. Aparcamos el coche, llegamos a casa y subimos. Entro en el cuarto para cambiarme y al salir está en el sofá.

- Mi madre tuvo una aventura con el padre de Óscar – digo mientras me siento y se gira para mirarme – y mi padre está enfermo – y ahora se asusta.

Le cuento toda la historia, la misma que me ha contado mi padre y me desahogo con él. Sus brazos, besos y caricias me hacen sentir protegida y me aferro a él.

- Prométeme que nunca me vas a engañar, que si algo va mal entre nosotros lo vamos a hablar y antes de hacernos daños vamos a separarnos. No soportaría perderte, y encima hacerlo de mala forma.

- Ey, no digas eso ni en bromas. Lali cariño, por supuesto que vamos a discutir porque si no, no seríamos una pareja… en realidad si no discutiéramos no seríamos seres humanos. Pero la discusión forma parte de la pareja. Lo que sí te prometo es que jamás te voy a engañar o mentir, nunca. La mentira lleva a la desconfianza y sin confianza no hay amor que sobreviva. Y jamás nos vamos a separar, y muchos menos me perdonaría hacerte daño porque eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

- Nunca engaños, siempre la verdad por dolorosa que sea. Prométemelo – y le pongo mi dedo meñique para que me dé el suyo y sellemos la promesa como hace son sus sobrinos.

- Te lo prometo chispitas. – hacemos la promesa y me besa – aunque habrá excepciones de secretos – dice y me separo de él y lo miro seria – cuando sea por alguna sorpresa.

- Serás tonto – me quejo por bromear en un momento así.

- Ven aquí anda – me hala hacia él y me entierra en su pecho rodeándome con sus brazos. – Por tu padre no te preocupes, ya te ha dicho que está bien y que con el tratamiento no hay por qué preocuparse… y con respecto a tu madre… no la puedes dejar de querer, es tu madre, y a su manera por muy extraña que sea, te quiere porque eres su hija. No creo que tengas que reprocharle nada con respecto a la infidelidad, es un tema que deben solucionar tu padre y ella.

- No sé, quizás lleves razón. Pero me revienta que me critique y me taladre la cabeza con formar mi familia cuando ella no ha sabido cuidar a la suya.

- Quizás es por eso que quiere que formes tu familia, para que no cometas los mismos errores que ella.

- A ver qué es lo que me dice cuando se entere que ya estoy formando esa familia – le digo y lo beso – tengo muchas ganas que nazca tu niño. ¿Por cierto que tal tú hermana?

- Estupenda, dice que tiene ganas de verte y que la semana que viene, tiene las invitaciones de la boda listas, que te la mandará.

- Me parece estupendo, ¿era en noviembre no?

- Sí, está muy nerviosa nunca la he visto así. Es miss orden, y detesta no tener el control de lo que sucede en su vida.

- Es normal, todas las novias pasa por el momento estrés.

- ¿Tú también vas a pasarlo? – me pregunta.

- Estás pesadito con el tema boda, eh. Ayer en la fiesta, ahora…

- ¿No te quieres casar? – me pregunta serio.

- Pues si te digo la verdad, no es que haya sido el sueño de mi vida ponerme un vestido blanco y llegar al altar vestida de blanco.

- Tú de chica en vez de ver películas de Disney estaba recorriéndote Irlanda con tu prima Rocío jugando al fútbol ¿no?.

- Idiota – le doy con un cojín – pues no, porque mira ella, bien que se ha casado. La boda no es más que firmar un papel. Antes lo entiendo, porque no se vivía con la pareja sino estabas casado… ¿pero ahora? No tiene sentido. Además, para que te vas a casar ¿para terminar como mis padres?

- Tus padres siguen juntos Lali. Y aunque llegaran a divorciarse, no todos los matrimonios terminan así. Mira a mis padres, no pueden llevarse mejor después de más de 30 años de matrimonio.

-  Pues sí pero…

-  Además, casarte si es algo más que firmar un papel. Es dar un paso más de unión en la pareja, es celebrar con las personas que quieres que el amor que tienes con esa persona va a ser para toda la vida y estás tan seguro de ello que quieres gritarlo a los cuatro vientos, y que lo sepa todo el mundo. – dice él mientras juguetea con mis dedos.

- Solo tú puedes conseguir que yo me case.

- Es que no tenía pensado dejar que te casaras con otro, te lo aseguro.

- Pero creo que no haría una boda por la iglesia, así muy llamativa… No es que no sea creyente, pero me gustaría más una boda en la playa o en el campo, en el mismo sitio lo vayamos a celebrar… con nuestras familias, aunque la mía… vete tú a saber cómo está cuando nos casemos, si es que nos casamos.

- Por supuesto que nos vamos a casar, eso dalo por hecho – me responde muy seguro y me besa. Beso que lo interrumpe su móvil – Es Sonia.

- Cógelo no vaya a ser que necesite algo – le digo nerviosa.

- Hola morena preciosa, ¿cómo estás? – le contesta – Si, estoy con ella. Vale un momento – pone el altavoz – ya te escucha.

- Peter, antes que nada estoy perfectamente bien. Bueno, estamos.

- Ya con esa entrada me estás asustando Sonia, ¿Qué pasa? – pregunta nervioso.

- Estábamos en casa y me ha dado una punzada y hemos venido al hospital, pero te repito que estamos bien.

- Algo tiene que pasar, si no, no me contarías esto por teléfono – repone inquieto y paso un brazo alrededor de su cintura para sostenerlo.

- Si pasa algo, pero algo muy bueno Peter – dice ella y se nota emocionada. Se nota escucha un gemido de llanto – Hola Pitt, hola Lali, soy Julia. Está todo más que bien, Sonia está algo emocionada aun por la noticia.

- ¿Pero qué pasa Julia? Nos tenéis en ascuas – digo yo porque Peter es incapaz de articular palabra.

- Pasa que menos mal que somos tres madres y un padre, porque nos van a hacer falta todas las manos para dar abasto – dice ella y yo sonrío. Peter se emociona.

- ¿Estas queriendo decir que…? – Peter intenta hablar, pero no le salen las palabras.

- Si, Peter corazón, Sonia está esperando gemelos. – nos confirma Julia la gran noticia.

- No me lo puedo creer – digo alucinada - ¡Felicidades! – repongo yo.

- El médico nos ha dicho que al haber sido inseminación que no es extraño que sean dos, que no se ha visto antes porque hay uno más pequeño que otro y casi se tapan el uno al otro y además los corazones van muy acompasados.

- ¿Cómo estáis vostras? – pregunto mientras abrazo a Peter que se ha emocionado.

- Felices Lali, Sonia está hecha un mar de lágrimas y a mí me falta muy poco.

- No es la única, te comunico que el futuro papi está igual.

- Julia, gracias. Gracias por darme esta oportunidad – consigue decir. – Quiero veros.

- Vamos para casa. Aunque está todo bien, le han mandado reposo. Si quieres quedamos mañana para comer. Hoy quiero que Sonia descanse.

- De acuerdo, mañana nos vemos. En tu casa estaremos sobre las dos de la tarde. Cuando lleguéis avisadme para hablar con Sonia – le pide Peter.

- Vale. Os quiero chicos – se despide de nosotros y yo me encargo de colgar.

- Ahora sí que nos tenemos que cuidar, no solo yo con la píldora sino poner más medios… yo creo que con dos niños por ahora, nos basta ¿no? – bromeo para hacerlo reír. Aunque llora de felicidad, no me gusta verlo llorar.

- Dos niños Lali, ¿entiendes? Dos – repite sin poder creérselo.

- Si mi amor, dos bebés. Felicidades papá – le digo mientras lo abrazo.

- Gracias. Y felicidades a ti también, porque también son tus hijos.

- Lo sé, y estoy más feliz que nunca… ahora solo me queda decirle a mi madre que estoy formando esa familia que tanto quería para mí. Pero seguro que me pone alguna pega porque no es como ella quería – bromeo y ambos reímos.

Me tiro a sus brazos y celebramos en el sofá, poniendo los medios necesarios para no seguir aumentando la familia, que eran dos bebés los que venían en camino.


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CAPÍTULO 44

Al día siguiente fuimos a visitar a Sonia y se nos unió Euge, que lloró emocionada y al mismo tiempo dando gracias que ella no tuviera que pasar por eso, porque cree que con dos hijos a la vez no sería capaz.

Peter tenía que viajar para hacer el videoclip. Se grabaría en una casa rural, en la sierra de Madrid, le mandaron fotos de las localizaciones que grabarían y eran espectaculares. El rodaje estaba previsto que durara tres días y se hospedarían en un hotel cercano a las distintas localizaciones que tenían para grabar.

Se había ido un par de días pero me había llamado al menos tres veces al día, y a Sonia al menos cinco. Ella me llamaba a mí para contarme todo lo que le decía y que se cuidara, y juntas nos reíamos porque teníamos claro que no podía ser más protector porque no tenía más horas el día, sino lo sería.

Con mi padre hablo todos los días un rato, sobre todo porque cada vez que ve a uno de mis tíos y/o primos ellos le insisten para que me llame y pueda hablar con ellos también. Me han hecho prometer que en cuanto pueda tengo que ir a verlos, así que ya tengo casi reservada una fecha para viajar, a principio de octubre que ya casi hablé con los chicos y puedo permitirme dejar la academia unos días e ir junto con mis primos Carla y Cristian a visitar Málaga y a mi familia, que si bien no es tan extensa como por parte de mi madre, es grande también.

Estaba en el coche, yendo a buscar a Sonia. Julia estaba trabajando, así que me ofrecí a acompañarla para comprar los muebles de los bebés.

- Buenas tardes guapetona – le digo a Sonia bajándome del coche para saludarla.

- Hola corazón de melón – me dice ella y me da dos besos – ¿cómo estás?

- Echando de menos al papi de estos dos bombones – dije tocando su panza - ¿tú?

- Pues muerta de calor – me responde. Le abro la puerta y espero a que suba para cerrarla y montarme en el lado del conductor. - ¿vamos a algún sitio en concreto?

- No, había pensado que podíamos ir a algún centro comercial y después por el centro, y ya merendamos por allí. Porque te aviso que yo tengo que merendar – dice mientras ambas nos ponemos los cinturones de seguridad y arranco el coche.

Así, salí del aparcamiento donde había estacionado y me dirigí primero a uno de los centro comerciales que había aquí en Madrid. Paseamos un buen rato, pero ni a ella (principalmente) ni a mí nos convenció nada.

- Una cosa es que vayan a ser dos y los gastos se multipliquen, y otra es que me va a costar un riñón todo si seguimos aquí – decía mientras salíamos del centro comercial.

Nos volvimos a meter en el coche y nos dirigimos al centro. Allí nos paseamos por unas cuantas tiendas de bebés, pero no vimos nada de muebles solo alguna ropita, que decidí comprar yo para regalársela pese a su negativa puesto que aún no se sabía el sexo de los bebés.

- ¿Cuándo tienes la próxima ecografía? – pregunto mientras nos sentamos e una terraza a tomar algo refrescante.

- La semana que viene. – responde – hola – saluda al camarero – puedes traernos un par de zumos de naranja, natural ¿por favor?

- Por supuesto, ¿algo más? – pregunta el camarero.

- Yo voy a tomar un yogur helado si seguís teniendo – respondo y él asiente – por favor, con sirope de chocolate y m&m.

- ¿Y usted? – le pregunta el camarero a Sonia y ella suelta una carcajada.

- Mira guapetón, aunque tenga este casi barrigón, no tienes por qué hablarme de usted por favor que me hace sentir que tengo 60 años – dice ella, sigue tan bromista como siempre e incluso ahora multiplicado por 10. – Yo quiero algo que tenga chocolate, mucho chocolate.

- Puedo ofrecerte – haciendo hincapié en el “te” y sonriendo – una bomba de chocolate, rellena de chocolate.

- Eso suena muy bien corazón, me la pido – responde ella.

El camarero se va y pronto regresa con nuestra merienda.

- ¿Se supone que no debes comer eso? – pregunto riéndome.

- Se supone, tú lo has dicho. E intento cuidarme. Pero hay veces que no puedo evitarlo hija, el chocolate me llama a gritos.

Ambas reímos ante su comentario.

- ¿Cómo va todo con Peter? – me pregunta.

- Genial. Te mentiría si te dijera que es la primera vez que me enamoro, porque en mis dos relaciones anteriores estuve muy enamorada. Pero con él todo es tan diferente. Obviamente nos peleamos y discutimos, pero nunca a tal punto de dejarnos de hablar por ejemplo, con Marcello hubo una vez que en tres días no nos dirigimos la palabra.

- Eso es algo que pacté con Julia – me contaba – pasara lo que pasara, no podíamos acostarnos sin charlar y hablar el por qué estábamos mal. Es algo que necesitamos ambas. Es más, una vez por semana como que nos sentamos y hablamos tranquilas de lo que nos pasó y no nos pasó entre nosotras. Como una terapia particular.

- Quizás te copie la dinámica – digo sonriendo.

- ¿Y en la academia todo bien? – me preguntó ella nuevamente – no sé, te veo rara Lali.

- Es por el tema de mis padres, ya sabes todo lo que pasa entre ellos y la complicada relación que tengo con mi madre. La otra noche, cuando Peter me contó que había hablado con Claudia de ti y del embarazo, pensé que en algún momento tenía que hablar con mi madre. Sé que papá se lo va a tomar muchísimo mejor que ella, pero mi madre… - me quedé callada porque no sabía cómo continuar.

- De esta te deshereda – bromeó ella y consiguió hacerme reír.

- De eso que no te quepa la menor duda – le dije, dije medio tristona.

- Cambiando de tema, que te me vienes abajo. Tengo que hablarlo con Peter obviamente porque es decisión de los tres, pero tanto a Julia como a mí nos gustaría primero casarnos y después, bautizar a los bebés.

- Ten por seguro que Peter se va a alegrar con ambas noticias, aunque no sé cómo está de complicado lo del tema del bautismo.

- Hasta donde averiguamos, es decisión final del párroco. De todas formas no se podrían negar, en cualquier caso, Peter va a estar como padre reconocido, así que… - responde encogiéndose de hombros y en la cara se le nota como la fastidia que a veces haya opiniones un tanto retrógradas – la cuestión, es que los padrinos de la boda decidimos que fueran Irene, ya que gracias a ellas nos conocimos y mi hermano Raúl.

- Irene va a estar feliz – respondo y sigo saboreando el yogur que me está sabiendo a gloria bendita.

- Y para los bebés, acordamos que nosotras propondríamos nuestros padrinos, y Peter y tú los vuestros – dijo.

- Creo que es más decisión vuestra y de Peter que mía, pero daré mi opinión si la queréis – contesto y me agarra.

- Tienes tanto que ver con mis hijos, como nosotros tres. También van a ser tuyos – me recuerda y me emociona –. Por eso que tienes el mismo papel que nosotras en esta familia, decidimos con Julia que el padrino de un bebé fuera el hermano de Julia, y la madrina de ambos fueras tú.

Me quedo sorprendida. Puede que parezca una tontería, pero no lo es. Esto me hacía emocionarme más aun de lo que ya lo estaba.

- Yo… Sonia… me hace tanta ilusión – respondo sonriendo plenamente. – De verdad, no tenía ni idea de que queríais esto. De verdad gracias – me levanto para abrazarla – es muy importante para mí esta decisión.

- ¿Entonces aceptas? – me pregunta.

- Por supuesto, va a ser un honor.

- Sé que no quieres que te digan mamá, por eso queremos que tengas ese papel Lali. El día de mañana, si a mí y a Julia nos llega a pasar algo, cosa que no va a ser así, pero nadie sabe. Lo que sí sabemos ambas es que nadie mejor que tú y su papá para cuidar y amar a nuestros peques.

Se me salta las lágrimas y la vuelvo a abrazar. Con la emoción en el cuerpo, pedimos la cuenta y nos vamos a mi casa a dejar unas cosas que compré para mí.

- Pasa y ponte cómoda.

- Voy al baño, no aguanto más – me dice y ambas reímos.

Suelto las bolsas que compré en el cuarto y me suena el móvil. Voy al salón a buscarlo en el bolso y atiendo al ver que es Peter.

- Buenas tardes don motes… adoro que me llames pero no hace tanto que hablamos gordo.

- ¿Por qué me hiciste esto? – me pregunta.

- ¿Qué te hice? – pregunto sin entender a qué se refiere.

- ¿Cuántas veces te dije que no te metieras en mi vida profesional Lali? – me pregunta y lo escucho enfadado.

- Peter escúchame.

- No Lali, te lo he dicho millones de veces. Quiero que me contraten por ser quien soy como actor, no por ser tu novio.

- Es que no te han contratado por ser mi novio.

- Lali me acabo de cruzar con Yari. Ha tenido que venir a sustituir al fotógrafo que teníamos, y escuché como la productora le agradecía por recomendarme.

- Peter te prometo que no…

- Que nada, me prometiste que no te ibas a meter en mi trabajo. ¿Por qué no respetaste mi decisión? – me dice decepcionado.

- Mi amor, tú mismo has dicho que la productora le agradeció a Yari por recomendarte, así que está contenta con tu trabajo, tú solo lo has conseguido.

- No, Lali. Se supone que ya sabía cómo trabajaba.

- Gordo, por favor.

- Por favor nada. Obviamente ya no puedo decir que no al trabajo, pero estoy muy enfadado, que lo sepas. Mañana regreso. Adiós.

Ni siquiera me dio tiempo a despedirme. Colgué y antes de dejar el teléfono vi un whatsapp de Yari.

Yari: Lali, hermanilla… me acabo de cruzar con Peter. Perdón, pero me tuve que venir porque el fotógrafo que tenían no podía seguir con el trabajo. Perdón de verdad, pero creo que al verme acá se ha coscado de todo mi niña. Espero que no se haya enfadado mucho, de última dile que fui yo la que lo recomendó, al fin y al cabo es la verdad.

Lali: sí hermanilla, se dio cuenta de todo. Se ha enfadado, pero bueno… mañana hablaré con él cuando regrese. Ahora que estás ahí cuídamelo y ni intentes hacer la responsable delante de él porque no lo eres ME ESCUCHASTE? (leíste en su defecto)

Yari: a sus órdenes mi generala. Voy a aprovechar que está enfadado contigo pa ver si consigo tirármelo jajaja. Te quiero hermanilla MUUUUACKS

Lali: si no te conociera…. Te quiero más. MUACKS

- Es difícil saber de qué va una conversación cuando solo escuchas a una persona hablar – dice Sonia entrando en el salón.

Le conté toda la historia mientras colocaba lo que había comprado. Una vez terminé, agarré mis cosas y ella la suyas y bajamos para montarnos en el coche.

- Tranquila que todo va a estar bien Lali, ya lo verás. Peter es muy de prontos, cuando se le pase se va a querer matar por haberte hablado así – me consolaba ella mientras salíamos del aparcamiento.


No tenía ganas de hablar y ella lo notó, así que Sonia se encargó de poner un poco de música. Íbamos en el coche, yo conduciendo y ella cantando y me hacía reír. Pero de pronto la risa se convirtió en un grito en el momento que otro coche, que venía a gran velocidad, frenó con nosotras. Veo como Sonia llora y sin saber cómo estiro el brazo para proteger su barriga. Poco a poco dejo de ver y escuchar.

5 comentarios:

Arii dijo...

Mierda mierda mierda, otro cap :)

Chari dijo...

Lali salió en lo sensata a su padre.
Ya quiero k Peter vuelva...y mas con ese accidente.
En una acción como la d Lali con Sonia en un accidente ,yo iba detrás ,y protegí a mi hijo Daniel (d la misma forma k ella),él iba en el centro...ahora me rio, jajajjaja , perdí los 4 piños delanteros x 1999,jajjaja,puse el brazo izq,y el derecho ni lo utilicé para sujetarme yo,mi prioridad fue mi hijo.

Chari dijo...

Y no preguntéis como lo hice ,fue puro instinto.

Alejandra Torrejón dijo...

Estos maravillosos capítulo necesitan un riguroso análisis:
1. Lali es una genia va a ser madre sin tener que parir, ni dejar de dormir, ni todo lo malo
2. Me encantan Sonia y Julia
3. Comen helado con chocolate y m&m, que es lo más mejor del mundo
4. Don Montes se ha pasado y me ha tocado lo que no tengo, que mala persona que piense antes de hablar
5. Ahhhhhhh ese final de capítulo, espero que no les ocurra nada porque sería una gran pena

Anónimo dijo...

ayyy subi otrooooooo

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