jueves, 25 de septiembre de 2014

Capítulo 24 - ¡Ni que fuera verdad!

GRACIAS

Hoy quiero empezar agradeciendo por leer y estar siempre del otro lado de la pantalla, es una alegría muy grande saber lo que provoca y supone lo que yo escribo para quienes leen =).Espero que siga siendo así no con esta historia solamente, sino con las que espero que vengan después. 

Este capítulo va dedicado a ese anónimo que se ha animado a comentar por primera vez y decir esas emocionantes palabras, ya, inolvidables para mí. GRACIAS!

A DISFRUTAR!!!


CAPÍTULO 24

Me remuevo en la cama y abro los ojos, y giro mi cabeza para buscar a Peter. Después de estar juntos de nuevo, nos hemos quedado dormidos casi sin darnos cuenta. Busco el albornoz y me lo pongo, sin hacer mucho ruido salgo de la habitación y voy al baño y me visto con la ropa que había cogido antes de bañarme. Salgo y veo que es casi la hora de comer, así que busco entre lo que tengo en la cocina y decido hacer papas alioli al ver que tengo ya patatas cocidas, listas para pelarlas y cortarlas. Cuando termino, hago la salsa y después preparo una ensalada de pasta. De postre, helado de chocolate con trocitos de galletas, aunque no lo saco del congelador porque aunque sea septiembre aún sigue haciendo calor y se va a derretir.

Cuando estoy poniendo las últimas cosas para prepararla para comer, escucho abrirse la puerta del cuarto y a Peter aparecer con el vaquero puesto y la camiseta a medio poner. Aunque lo mejor es la cara de recién levantado que tiene.

- La cara que tienes ahora mismo es muy graciosa – digo poniendo los platos en la mesa – si yo fuera Euge, te sacaría una foto y se estaría riéndote de ti muchísimo tiempo.

- La bruja rubia que tienes por amiga, es mala a veces.

- Sí, bastante – respondo y cojo los vasos del mostrador de la cocina mientras él se acerca.

- ¿Te puedo dar un beso o sería ya mucho para hoy? – me pregunta casi serio.

- Si tienes que preguntármelo, no vamos bien creo – digo siendo totalmente sincera y me voy al sofá, me siento y dejo los vasos en la mesa.

- Es que no sé a qué atenerme contigo – responde él sentándose junto a mí.

- Vale, cada vez tengo más claro que no vamos bien – afirmo.

- No es eso, mírame por favor – me pide él y lo hago – me gustas, me gustas muchísimo y lo sabes. Creo que te lo he demostrado en cada instante que hemos pasado juntos.

- Y yo te he dicho que me encantas hace cuestión horas.

- Pero yo quiero saber si te encanto tanto como para que esto vaya más, La.

- Tengo miedo. – Decido confesarle.

- ¿A qué?

- A que una vez más, no me salga bien. A que cuando el estar juntos se convierta en rutina, lo que tenemos se pierda, a que desaparezca todo lo que siento al verte o incluso al pensarte.

- Tienes que perder ese miedo, porque no puedes vivir así – dice convencido y agarra mis manos – Yo quiero ayudarte a que pierdas ese miedo, y te prometo que voy a hacer todo lo que esté a mi alcance porque lo que tenemos y lo que podemos llegar a tener siempre vaya creciendo, nunca desapareciendo.

- No eres el único que me ha prometido quererme por siempre jamás, que he tenido dos príncipes que han resultado sapos. – le recuerdo y él sonríe al escuchar mi metáfora.

- Es que no soy ningún príncipe, te lo aseguro – me responde – Soy un hombre, un hombre que ni siquiera roza la perfección, pero que cada vez que estoy contigo, me siento mucho mejor. No sé lo que pueda pasar mañana, pero sí sé que no quiero perderme la oportunidad de vivir algo contigo que puede llegar a ser genial, por miedo a que mañana se fastidie todo.

- ¿Eso es un “no llores porque pasó, sonríe porque sucedió”? – le preguntó muy confundida por lo que siento, por lo que me dice que siente y por lo que pueda pasar.

- Eso es que voy a procurar que la sonrisa se te borre de la cara el menor tiempo posible. Es lo que te puedo ofrecer, no tengo más.

Nos quedamos mirándonos, en silencio, no sé muy bien cuanto tiempo pasa porque es cierto que esos ojos me vuelven loca y me pierdo en ellos. Pero cuando me suelta las manos, vuelvo a la realidad y me doy cuenta que está esperando una respuesta.

- ¿Qué dices? – me pregunta y lo noto inquieto.

- Digo que aún estoy esperando mi beso porque de ti nunca tengo suficiente – le respondo retomando la pregunta que me hizo al entrar en el salón.

Él sonríe al escuchar mi respuesta y pone su mano en mi nuca para acercarme a él y besarme. Aprovecho ese beso, y me acerco aún más a él demandándole más de lo que me está dando y hago uso de mi lengua para pedírselo.

- Si seguimos así vamos a saltar directamente al postre, y habrás hecho la comida para nada – dice él terminando el beso y mirándome con una sonrisa que se refleja incluso en su mirada.

- Te diría que no me importa, pero he estado un ratillo preparándola y quería devolverte la comida que te debía del día que me cuidaste – respondo dándole un beso rápido y acomodándome en el sofá para comer.

Él agarra el mando a distancia y enciende la TV. Desde que volvimos del viaje, se mueve por mi casa como si fuera un lugar conocido para él de toda la vida y con una confianza que me agrada. Mientras busca algo para ver, empezamos a comer. Hasta que empiezo a pensar en mi madre.

- ¿En qué piensas? – me pregunta dejando el mando en la mesa.

- En que si no fuera porque mi madre insistió en que fuera a Irlanda nada de esto estaría pasando – respondo y le doy un beso corto.

- Sin saberlo, su actitud contigo te ha llevado a encontrar ese amor que tanto ansiaba para ti – agrega, aunque está mirando la televisión no a mí.

Al escuchar la palabra amor en su boca, provoca algo en mi interior. Una sensación extraña pero que me gusta. Nos gustamos y está clara la química que tenemos, y sí yo estoy enamorada de él pero nunca había escuchado esa palabra en su boca.

- ¿Qué te pasa? – me pregunta al descubrir que no dejo de mirarlo.

- Has dicho amor – le digo.

- Sí – responde y sigue comiendo como si nada, pero no aparto mi mirada de él – Te he dicho que me gustas mucho, y que quiero estar contigo.

- ¿Eso equivaldría al amor? – pregunto.

- ¿Qué quieres escuchar de mis labios exactamente, Lali? – me pregunta.

- No sé, eres tú quien dice que a veces viene bien escuchar determinadas palabras en boca de los demás – respondo y miro al frente.

Entonces él mi gira la cara y se pone a centímetro de mi cara.

- Me estoy enamorando de ti, chispita. – Me dice y casi inconscientemente sonrío - ¿Te queda claro? – me pregunta, yo asiento y nos volvemos a besar.

10 comentarios:

vale dijo...

Es muy lindo!! Más!!

Ari dijo...

nooooooooooooo.......ame ame este capitulo
definitivamente era necesario este viaje para que esten juntos
besos

brisa wagner dijo...

SEEEEEEEEEEEEEEGUIIIILA.
Y hace maratonnnn plis (?

Chari dijo...

Lali le está pidiendo una especie d seguridad ,k para ella sería escuchar esas palabritas k lo dicen todo "Te amo".
Jajajajaja,me estoy enamorando d ti chispita ,no me lo creo ,él estaba enamorado desde mucho antes.

Anónimo dijo...

Me encanto tu Nove Inma me la he leído en dos dias :)
Espero que Lali pueda vencer sus miedos y que Peter no la defraude.
Me senti identificada con la historia me faltan dos años para cumplir 30 y tambien sola he presentado a 1 hombre a mi familia e igual que a Lali ya me joden que me case y busque novio jaja y no es facil volver a confiar,dejo mi discurso y prometo firmar a penas pueda.
Ruthy

Caparatodos dijo...

Peter no puede ser más tierno asdkfañlskjdflkajsldkf

Caparatodos dijo...

ojalá que Lali se la juegue y anime a darle la oportunidad a Peter! Estoy segura que no la va a defraudar ♥ ♥ ♥

Caparatodos dijo...

MUERO MUERTA con la última confesión!!! Igual fue un más claro échale agua jajajaaj

Caparatodos dijo...

quiero más Inmilla!!!!!!!!!! Ansiosa por el próximo :D Te adorooooo y felicito cada capítulo que pasa, INCREIBLE!!!! Besos y más más más!

Alejandra Torrejón dijo...

Ay que me da , mira tengo los pelitos de los brazos como el cierre del pan bimbo , que boito capítulo me encanta como escribes besos enormes

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