jueves, 25 de febrero de 2016

Capítulo 68 - ¡Ni que fuera verdad!

Buenas tardes. ¿Que tal está yendo el jueves? Espero que bien de verdad. Yo voy organizándome poco a poco ... me siento rara, es el primer año que no estoy en clases por las mañanas, después de terminar el Grado universitario de Magisterio en Educación Primaria y tengo más tiempo para escribir pero también estoy buscando trabajo -aunque ni que decir tiene que es complicado-, en breve empezando a preparar las oposiciones para el año que viene...

En fin, organizando mi vida un poco. Y en esa organización entra el seguir subiendo caps de esta historia y aquí os dejo uno nuevo. Gracias Giu por leer y comentar, me alegro que te haya gustado =). Disfrutad este nuevo capítulo que os dejo. Besazo!




CAPÍTULO 68

Al día siguiente tal y como Peter había acordado por teléfono, vamos a ver la casa. Es aún más increíble que en fotos y los tres estamos flipando mientras recorremos cada una de las habitaciones de nuestra, ya, nueva casa.

Leemos el precontrato de compraventa y lo firmamos, mientras acordamos una cita con el dueño y los abogados para la firma del contrato. Salimos de la casa y nos vamos juntos a comer para celebrar que ya es nuestra. Cuando estamos terminando de comer, suena mi teléfono. Mi teléfono suena y es mi suegra, que me manda un mensaje diciéndome que está aquí con su marido para darle una sorpresa a Peter. Le contesto diciéndole que estamos comiendo con las niñas, Sonia y Julia y que vayan a mi casa que vamos para allá.

- Chicas – digo terminando mi postre - ¿nos podemos llevar a las peques a casa para pasar la tarde con ellas?

- ¿De verdad Lali? – me dice Sonia asombrada – Os íbamos a pedir que si podíais pasar lo que queda de día con ellas y la noche también para ir de cenita romántica y cine nosotras dos.

- No tienes que pedirlo Sonia no digas tonterías – dice Peter.

- Creo que tenéis de todo en casa pero de todas formas os traía un bolso con cosas preparadas, lo tengo en el coche.

- Tenías claro que íbamos a decir que sí.

- Pues sí, más que nada por dos motivos: adoráis estar con ellas y además tenemos derecho a nuestra intimidad y que su padre cargue con la responsabilidad que le corresponde.

- Encantado de hacerlo – responde él.

- No se diga más, vosotros váis pagando mientras Julia y yo vamos por las cosas al coche. Os vemos en la puerta.

- Que prisa te ha entrado – dice Peter, a veces soy malísima mintiendo.

- Las ganas que tengo de estar con mis niñas y contigo, así vas cogiendo más práctica para cuando las tengamos todo el día con nosotros… y para cuando vengan más – soy mala mintiendo a veces, pero también soy la mejor para camelármelo.

Le tiro un beso a Peter, me agarro del brazo de Julia y nos dirigimos al coche. Allí le cuento que los padres de Peter están yendo para mi casa que es una sorpresa para Peter. Recogemos el bolso de las niñas con todo lo necesario para que se queden con nosotros y regresamos a la puerta del restaurante. Allí nos despedimos, las chicas se van por un lado y nosotros nos vamos caminando a mi casa.

- Gracias por la idea de quedarnos con las niñas, me hacen mucha falta. Las echo mucho de menos con el trabajo – dice él mientras empuja el carrito y las mira embobado.

- No digas tonterías – respondo y me agarro a su brazo – hoy vamos a pasar el día con tu familia.

- La mejor que tengo – dice y me besa. Cuando gira la cabeza y frena en mi portal, ve a sus padres en la puerta - ¿Pero qué hacéis aquí?

- Visita sorpresa – dice Claudia – hola hijo mío – corre a abrazarlo – pero si vienen mis princesas – y se agacha para hacerle monerías y saludar a sus nietas.

- Me quieres un montón eh mamá – se queja Peter bromeando por el corto saludo de su madre.

- Te quiero mucho hijo, pero a ti llevo 30 años viéndote y a mis niñas hace mucho que no las tenía conmigo – dice Claudia sonriendo – hola Lalita de mi corazón – dice y me abraza.

- Hola Clau, hola Juan – digo mientras los abrazos - ¿Subimos? Hace algo de frío sobre todo para ellas – digo señalando el coche.

Saco las llaves de mi bolsillo y abro el portal, Peter sube en un ascensor con las niñas mientras Claudia, Juan y yo subimos en el otro. Llegamos, abro la puerta de mi casa y entramos.

- ¿Queréis café, té…? También tengo algo de zumo, batido, infusiones… - les ofrezco mientras me voy quitando el abrigo y lo cuelgo.

- Yo quiero un café gorda.

- Nosotros también – dice Claudia.

- Juan tu eres solo, y tú Claudia manchado ¿no? Ambos una cucharada de azúcar  - digo mientras voy a la cocina y ellos en el salón.

- Sí, te acuerdas perfectamente.

- Os veo muy poco, y cuando os veo os tengo que tener cuidados para que me sigáis queriendo tanto como lo hacéis.

- Yo con que cuides a mi hijo y mis dos princesitas me doy por servida hija – me dice Clau y se viene a la cocina conmigo a ayudarme. Mientras miramos a padre e hijo con las pequeñas – se les cae la baba.

- Es inevitable – digo sacando las tazas del microondas – son únicas las dos. Eva es más revoltosilla que Lucila.

- Aun no me creo que tengan ya la cuarentena – dice mi suegra colocando las tazas en la bandeja.

- Está preciosas, ¿quieres galletitas? – le pregunto y saco la caja – en ese mueble de ahí hay algunos pastelitos, sácalos por favor – le pido y ella los coge.

Cada una con una bandeja llegamos al salón y nos sentamos con nuestros hombres que siguen embobados haciéndoles tonterías a las niñas.

- Se os enfría el café – les dice Claudia – además dejadlas en el coche que igualmente le podéis hacer monerías ahí, que las vais a acostumbrar a los brazos y ya veréis la gracia que les va a hacer a las madres, ¿o no Lali?

- A mí también me dan ganas de tenerla siempre en brazos – me declaro culpable y mi suegra se ríe – además, a Peter no lo defiendo pero a Juan sí. Pasáis muy poco tiempo con ellas y es normal que cuando las veis tengáis ganas de achucharlas.

- Pues a mí también deberías defenderme – dice Peter dejando a Eva en el coche mientras Juan hace lo mismo con Lucila.

- Hijo, ve asumiendo que una vez llegan los hijos pasas a un segundo lugar.

- Te vas a quejar tú de mí – le dice Claudia.

- No para nada. Pero algo está claro: están tus hijos, tus nietos y después yo.

- Son cariños distintos – respondemos Claudia y yo al mismo tiempo y todos reímos.

Estamos un rato hablando de cómo les van las cosas por Cádiz. Nos cuentan todas las novedades, las mil y una travesuras de mis zipi-zape particulares y nos enseñan fotos de los trajes que llevarán en la función de Navidad del cole.

- Mamá – le dice Peter para llamar su atención – tengo que contarte algo. En realidad los dos os tenemos que contar algo.

- Lali hija, dime que estás embarazada – dice ella ilusionada.

- De momento no – le digo un poco apenada por quitarle la ilusión – Te prometo que el día que esté embarazada vas a ser la primera en saberlo Clau.

- Después de mí – interviene Peter – es otra cosa que también te va a gustar. Venimos de ver una casa con Julia y Sonia porque nos vamos a vivir todos juntos.

- Enhorabuena cariño – nos dice Claudia.

- Yo no sé si felicitarte Peter, te vas a vivir con tres mujeres y cuando crezcan estas dos van a ser cinco. Así que ponte las pilas y más te vale que los hijos que tengas con Lali sean varones – bromea Juan.

- Hay algo más – les digo yo a los dos. Peter asiente para animarme a que sea yo la que se lo diga. Es raro, pero siento como si también fueran mis padres y él lo sabe – ayer le pedí a Peter que se casara conmigo – les suelto – así que para el año que viene tenemos boda.

Sin decir nada Claudia me abraza emocionada y yo me dejo envolver por sus brazos y me pongo a llorar sin poder evitarlo. Ella al darse cuenta me abraza más fuerte mientras Juan felicita a Peter y después se intercambian.

- Pero ya está criaturita no llores más que te vas a quedar seca – me dice Juan secándome las lágrimas.

- Es que con vosotros es todo tan fácil – digo y saben bien a lo que me refiero.

- Chispita – me dice Peter y viene a sentarse junto a mí. Pero en vez de eso me levanta, se sienta él y me sienta en sus piernas – no te pongas así. Estoy seguro que cuando se lo cuentes a tus padres van a reaccionar igual que los míos.

- Que los hijos encuentren a la persona que los hace feliz y decidan compartir su vida con ellos siempre es motivo de felicidad Lali – lo apoya Claudia.

- A fin de cuentas, es lo que mi madre siempre ha querido, que me case.

- Ya verás que sí. Verte feliz la va a hacer feliz a ella – interviene Juan.

Estamos un rato más hablando, y contándole cómo fue toda la pedida cuando suena mi móvil. Leo que es mi padre y lo cojo, apartándome un poco para escucharlo mejor.

- Hola papá – lo saludo contenta – ¿cómo estás? Hace varias semanas que no hablamos más que por mensajes.

- Hola hija. Es que he estado muy ocupado. Estoy en Madrid cariño, saliendo del aeropuerto. Vengo a conocer a mis queridas nietas.

- ¿Vienes solo? – pregunto un poco triste.

- Si hija, tu madre está muy ocupada. Ha habido problemas en uno de los hoteles que tienen en Londres y está intentando solucionar el tema.

- No tienes que excusarla, no me coge por sorpresa que no quiera a las niñas como mis hijas.

- Lali es la verdad lo que te estoy contando.

- Vale, lo que tú digas. ¿Te voy a recoger?

- No, voy ya en un taxi para dejar la maleta. Y después voy para tu casa si te parece bien.

- Claro que sí. Es más están aquí los padres de Peter, así os podéis conocer.

- Perfecto hija, pues en un rato os veo. Te quiero.

- Yo más – digo y cuelgo. Regreso al salón y Peter me mira preguntando quien era – Era mi padre, acaba de llegar a Madrid ha venido a conocer a las niñas. Va al hotel a dejar las cosas y después viene para acá. Les he dicho que estabais vosotros aquí así podéis conoceros.

- Perfecto.

- Parece que vamos a seguir pasando el día en familia – dice Peter y tira de mi sentándome a su lado – sonríe anda, hace un tiempo que tenías ganas de ver a tus padres.

- Viene solo mi padre, mi madre está solucionando un tema en uno de los hoteles de Londres o no sé qué. Pero aunque venga él solo quiero que le digamos que nos vamos a casar.


- Como tú quieras chispas – me dice él y me besa y escucho un tierno suspiro de Claudia que me hace sonreír y sentirme en familia.

3 comentarios:

Arii dijo...

Que linduras

Alejandra Torrejón dijo...

Ayy me han encantado estod dos ùltimod capítulos,son tan tiernos y me encanta la familia que todos forman

Giulia Lupi dijo...

Ayyyy estoy mas feliz que ellos ajajaj. Me encanta la verdad..la familia que tienen, que van a tener y lo que juntos tienen. El cap fue mas tierno! Un beso! Giu

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