martes, 30 de junio de 2015

Capítulo 37 - ¡Ni que fuera verdad!

HOLA!!!!!!

Sí, desaparecida en combate que reaparece hoy. Ya prácticamente he terminado la universidad, mi graduación  fue el viernes y no puedo estar más feliz de decir ¡SOY MAESTRA! He conseguido uno de mis grandes sueños y estoy feliz.

Así que ahora que tengo tiempo después de este largo e intenso último semestre de la facultad, vuelvo con la novela. Perdón por este tiempo de desaparición pero lo necesitaba.

Espero que disfrutéis de este nuevo capítulo.... Voy a subir tres veces por semana para así no quedarme sin el remanente de capítulos que tengo escrito. GRACIAS y espero que disfrutéis.




CAPÍTULO 37

Nacho no dice nada, solo la mira. Yo sin saber qué hacer, abrazo a Euge cuando ella se echa a mis brazos.

- Lo sabía, lo sabía – dice ella.

- Shhh, tranquila – intento calmarla.

Nacho se levanta y empieza a dar vueltas por el salón.

- Amigo, cálmate porque vas a gastar el suelo. – le dice Peter.

Nacho sin más, se da la vuelta y sale de casa. Con la mirada le pido a Peter que lo vaya a buscar mientras calmo a Euge.

- Lo sabía Lali, no quería contarle mi embarazo por eso mismo. Porque ahora sí que ya no voy a poder estar con él.

- Euge, se lo has soltado sin anestesia cariño. Cálmate, esto no es bueno para el bebé. Escúchame bien lo que te voy a decir: déjalo que digiera la noticia.

- ¿Cómo se puede estar con alguien que va a tener un niño que no es tuyo? – pregunta ajena a que me encuentro en esa misma situación.

- Se puede tontita. Se puede porque quieres a la otra persona por sobre toda las cosas. Y porque cada vez que ves cómo se le iluminan los ojos a esa persona que quieres porque va a ser padre, se te llana el alma.

- Pero Lali… - me mira interpretando a la perfección lo que le acabo de decir.

- Sí Euge, Peter va a ser papá. Y no voy a ser yo la madre de esa criatura. Y no te voy a negar que al principio me costó la misma vida aceptarlo, sobre todo por la situación, pero con verle lo feliz que es… yo soy feliz.

- ¿Pero con quién? ¿Cómo…?

- Es una situación distinta a la tuya, muy diferente que ya te contaré. Pero si yo puedo con esta situación sé que Nacho va a poder también, sobre todo porque él va a ser el único padre que tenga este pequeñajo. – le digo.

En ese momento suena el timbre. Me levanto a abrir y son Peter y Nacho. Ella al verlo, se levanta e intenta hablar, pero él la envuelve en sus brazos.

- Te quiero rubia. Y a ese niño lo voy a querer tanto como a ti. Tendrá a su madre y a sus dos padres.

- No Nacho.. – intenta hablar ella pero él la interrumpe.

- Sí Euge. Si quieres estar conmigo voy a querer a ese niño como si fuera mío, y prometo llevarme todo lo mejor que pueda con el cer... – se corrige – con Gonzalo.

- No es necesario Nacho – y ella lo calla cuando intenta hablar – Gonzalo no quiere saber nada de este bebé.

- ¿Cómo? – preguntan ambos hombres al unísono.

- Qué este niño es solamente mío – se ratifica ella.

- No cariño. Si me dejas, este niño también va a ser mío. Déjame aprender a ser padre contigo Euge. Déjame que lo malcríe, que juguemos a la pelota en el salón de casa y tú tengas que reñirnos por romperte los adornos y si es niña, déjame que la cele y que le haga el tercer grado a todo chico que nos traiga a casa – le pide él.

Ella, que estaba aguantándose las lágrimas, rompe a llorar y lo abraza diciéndole que sí y besándolo. Yo, que no soy el romanticismo en persona precisamente, también estoy llorando porque con todo lo que le ha dicho es imposible no hacerlo. Peter al verme, me quita las lágrimas con beso y me abraza sonriendo. Así estamos un rato.

- Te quiero – le dice él  - Gracias – nos dice mirándonos a nosotros, sobre todo a Peter – gracias por hacerme volver. Y a ti enana, gracias por aguantarnos a los dos y perdón por meterte en medio.

- Yo creo que ya me estoy arrepintiendo de que estéis juntos porque me voy a comer todas vuestras peleas, lo sé – le digo y los abrazo – os quiero. Y espero que seáis muy felices.

- Ya me contarás todo – me dice Euge al oído y yo asiento – te quiero, amiga.

- Yo también – le digo.

Peter los felicita, y ambos se van a casa de Euge. Tienen que hablar largo y tendido, y por qué no, celebrar que por fin están juntos.

- Gordita – me dice abrazándome – tengo que ir a casa a ducharme y cambiarme. Me doy prisa para ayudarte con la cena… porque con todo esto se nos ha hecho un poco tarde.

- No te preocupes, somos cuatro, me da tiempo de preparar una cenita y arreglarme. – le digo besándolo – anda tira – y le doy una palmada en el culo – porque si sigues besándome así, sí que vamos a tener un problema con el tiempo.

Ambos nos reímos, nos damos unos cuantos besos más y él sale de casa. Empiezo a preparar la cena y mientras voy dando paseos al cuarto para ir escogiendo la ropa. Meto las patatas al horno con el queso para gratinarlo y me meto en la ducha. En diez minutos estoy lista a falta del maquillaje. No pretendo arreglarme mucho pero si lo necesario. Un traje largo suelto, de flores muy colorido, sandalias planas algunas cuantas pulseras, pendientes, anillo y reloj. Saco la comida del horno y preparo la mesa. Cuando estoy terminando de prepararla, suena el telefonillo.

- ¿Quién es? – pregunto a través del aparato.

- Peter, amor. – responde él.

- Ok, os abro – no me hace falta que me diga que están Sonia y Julia con él porque lo sé.

Dejo la puerta abierta y voy a recoger alguna que otra cosa que está fuera de su sitio en el salón. Cuando escucho ruido, me acerco a la puerta para recibirlos.

- Hola chispita – saluda Peter besándome.

- Hola don motes – arrugo la nariz y él la besa. – Pasad no os quedéis ahí por favor. – le pido a las futuras madres.

- Gracias – dicen ambas.

Llegamos al salón y Peter deja las bolsas de comida en la cocina.

- Esto es el vino y el postre gorda – me dice y llega hasta mí para rodearme por la cintura – A Sonia ya la conoces – me dice y le sonrío – y ella es Julia.

- Encantada de conocerte – le doy dos besos a Julia – y a ti, encantada de volver a verte – le digo a Sonia.

- Lo mismo digo guapetona – me dice ella.

Peter nos sirve el vino, excepto a Sonique decide tomar agua y comenzamos a comer. Nos enfrascamos en una grata conversación donde las risas no faltan. Las chicas me cuentan cuando conocieron a Peter y cómo de cómplices son desde ese momento.

- No ha tenido muchas novias – dice Julia – pero los rollitos que ha tenido han sido patéticos. Ninguna mujer a su altura, hasta ahora. Y no es un halago – me asegura ella – es la verdad. Hasta ahora siempre ha estado con niñatas las cuales ni Sonia ni yo aprobábamos. Así que Peter, felicidades porque por fin estás como una tía como dios manda.

Él se ríe, pero está rojo como un tomate. Me sorprende su timidez cada vez que alguna de sus amigas abre la boca para contar alguna anécdota o hablar algo sobre él y la relación que mantienen. Después del postre, les pido que se sienten en el salón mientras voy recogiendo y Sonia se ofrece a ayudarme. Peter va con Julia a enseñarle el estudio de baile, sabe que le va a gustar puesto que es aficionada al baile y estudia arte.

- La cena estaba riquísima Lali – me dice Sonia.

- Gracias, el postre también. Y el vino, me encanta. Una pena que no lo hayas podido probar – le digo mientras voy dejando platos en el lavavajillas – de verdad, ve con los chicos a ver la casa. Es chica, pero puedes ir con ellos. No hace falta que me ayudes.

- Por supuesto que sí chiquilla. Además así terminamos antes – me dice – Lali te quiero agradecer que estés con Peter en este momento.

- Sonia yo…

- No escúchame. Sé que no es fácil para ti, pero no quiero que nos veas ni a Julia ni a mi como unas intrusas en tú relación. Las dos adoramos a Peter, te diría que lo quiero como a un hermano pero sería una situación un tanto extraña entonces – dice y ambas reímos – pero desde que nos conocimos es muy importante para nosotras y nos ha ayudado muchísimo. Tanto ella como yo le estamos muy agradecidas por todo esto, y sé que va a ser un padre maravilloso.

- Yo también estoy convencida de eso – le respondo y nos sentamos en el sofá. – Te quería pedir perdón por cómo te traté la vez que nos conocimos.

- No te preocupes cielo, es normal. Fue todo de sopetón – responde ella sonriendo.

- De verdad lo siento. Por suerte, ya todo está aclarado y sé bien como es todo. Me alegro mucho por vosotras que por fin todo vaya bien, os lo merecéis. Y en cuanto a Peter, voy a estar con él en todo lo que necesite.

- Ni Julia ni yo pudimos haber elegido mejor padre para nuestro hijo y de eso estoy convencida. Y ahora me alegro más, porque su padre tiene una mujer con él que lo ama y que estoy convencida que vas a querer a mi hijo como si fuera tuyo. Este bebé va a tener la suerte de nacer en una familia enorme, y disfrutar de un padre y tres madres que lo van a adorar. – me dice Sonia mientras me agarra las manos.

Esas palabras me han emocionado y a ella también y nos fundimos en un abrazo.

- Gracias – le digo sonriendo.

- Bueno, vamos a ver si me voy a tener que poner celosa – escuchamos la voz de Julia.
Nosotras nos separamos y reímos.

- Y yo también – añade Peter – Sonia, se mira pero no se toca.

- Pedrito que no soy un juguetito tuyo – me quejo.

- Bueno… eres mi juego preferido amor – dice él y me hacer sonrojar.

- Cariño, creo que pronto nuestro niño va a tener un hermanito – agrega Julia.

- No – aclaro rápidamente – con este chiquitin es suficiente – digo acariciando la tripa de Sonia, aun plana.

- De momento – acota Peter y me besa el cachete.

- Les traje una cosita para que lo vean. Julia y yo ya lo gastamos – nos dice Sonia y de su bolso saca un DVD y una foto – miren – nos da la foto – y si me dices donde tienes el reporductor, lo veis en movimiento – añade moviendo el dvd en su mano.

Me lo da y lo pongo en la TV mientras veo a Peter embobado con la foto de su hijo en sus manos.

- Quiero una copia – dice él mientras me siento a su lado.
- Esta es para ustedes, tanto la foto como el DVD. Nosotras tenemos la original en casa – aclara Julia.

Doy al play y sale la imagen del bebé en la pantalla Sonia nos va explicando todo lo que el doctor le dijo y se nota a leguas que este niño es más que deseado. Solo hay que ver la emoción en los ojos de su madre, y nada que decir de la cara de asombro y amor de Peter. Después de charlar un rato, las chicas deciden irse. Antes, Julia me promete traer a algunos compañeros a la fiesta de la academia y yo se lo agradezco. Cuando se van, termino de recogerlo poco que queda mientras Peter sigue teniendo en sus manos la ecografía de su hijo. Una vez termino, él sigue sentado en el sofá y asomándome por el respaldo del mismo, envuelvo mis brazos entorno a su cuerpo dejando caer mi cabeza en su hombro.

- Quiero guardar muy bien esta imagen en mi mente – le digo y le beso la mejilla – no sabes la ternura que transmites mirando la eco.

- Es que creo que ahora de verdad me lo estoy empezando a creer.

- ¿Se lo has contado a tus padres? – le pregunto y el niega.

- No quiero darles la noticia por teléfono, y además me gustaría que estuvieras conmigo cuando se lo diga.  – me pide mirándome a los ojos.

 - Conocer a mis suegros y que les digas el mismo día que vas a ser padre,… muchas emociones juntas ¿no te parece? – le pregunto riendo.

- Quizás no el día que los conozcas, sino al siguiente – agrega riendo. – En serio Lali ¿puedes estar conmigo en ese momento?

- En ese y en todos los que quieras – le respondo y lo beso. Él deja la eco en la mesita, y me agarra de la mano guiándome hasta sentarme en su regazo – Una preguntita que te quiero hacer… ¿no te gustaría ser madre?

- Sí, ya voy a ser madre de tu hijo – respondo.

- Sabes a lo que me refiero… eso que has dicho cuando Julia ha insinuado lo del hermanito para nuestro niño.

- Peter ahora mismo no – le digo seria y su semblante también lo es – mi amor, con un bebé por ahora es suficiente. Además que apenas estamos empezando y no voy a tener un niño contigo ahora. Sí te amo, con locura, pero es muy pronto. No te digo que dentro de un tiempo no me apetezca darle un hermanito al pequeño que viene en camino, pero ahora mismo no.

- ¿Segura que es eso? – me pregunta sin confiar.

- De verdad. Por una vez en mi vida voy a pensar en mí y voy a ser egoísta. No te quiero compartir con nadie – le digo poniendo mis piernas una a cada lado de su cuerpo. – Bueno, solo con ese pequeñín que viene en camino. Cuando ya tenga suficiente de ti, tendremos un mini tú para permitirle a futuras mujeres estar junto a un hombre tan bueno, delicado, atento, amoroso y cuidadoso como con el que estoy yo.

- Tenemos un problema chispita… o dos: yo nunca voy a tener suficiente de ti, y te digo que quizás en vez de ser un mini yo sea una mini tú y no voy a permitir que ningún hombre más que yo disfrute del amor de esa niña – dice sonriendo.

- Don celoso, deja esas preocupaciones para más adelante. Ahora por favor, dame un beso y hazme el amor como solo tú sabes hacérmelo.

- No hace falta que me lo pidas por favor, sabes que tus deseos son órdenes para mí, cariño.

Me sujeta mientras se pone en pie, y mientras rodeo su cintura con mis piernas vamos camino al cuarto dispuestos a disfrutar una gran noche de amor y pasión.

4 comentarios:

Alejandra Torrejón dijo...

Ya había ganitas de leerte Inma,ya te dije que estoy muy contenta porque hayas logrado tus sueños y que decir de la historia si es que me tienes enganchada, es como si todo lo estuviera viendo como en una película todo muy real, un besazo

Chari dijo...

Como me encanta!!!!.

Anónimo dijo...

Hola, me gusta mucho como escribes, en 4 días me leí las dos novelas y ya voy por esta, gracias por hacerlo y se nota que lo haces con mucho gusto, saludos desde Costa Rica y felicidades por los logros

Anónimo dijo...

Capitulo muy lindo. que bueno que estes aqui denuevo. Lo unico es que se me hace dificil creer que el primer hijo de peter no va a ser de lali. Me da como un no se que, una sensacion rara. Gracias igual por subir

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